Mi vida en el campo

Hace un buen tiempo leí el diario de Ana Frank, por recomendación de un amigo, fue una lectura que me robó algunas sonrisas pero sobre todo la sufrí. Me movió muchas fibras al  sobre los sueños

Podría escribir sobre muchos temas que me interesan, pero la verdad es que considero que este es un espacio en el que puedo comentar el sobre la infancia que viví en el campo y especialmente en los  veranos, donde ver caer la lluvia era un gran placer, sacaba las sonrisas de todos los campesinos, entre ellos mi padre; mis vecinos solían salir a bañarse en los chorros de agua que caían de los techos de las casas y la risas de alegría se escuchaban por todos lados.

Las mañanas solían transcurrir en casa, ayudando en las labores  pero en cuanto había oportunidad  salíamos a la calle a jugar los niños de mí cuadra, lo que se nos ocurriera, pero especialmente a la lotería, cada uno regresaba a su casa a la hora de la comida y por las tardes jugar a la matatena,  brinca soga, changais, bebeleche, stop, basta, vóleyball, bat, etc.,

Y qué decir de las actividades que más de uno realizábamos en el campo ayudando a nuestros padres en el cultivo de maíz, abonando la milpa, apoyando en la limpieza de la maleza y llevando el desayuno a las parcela para hacer un festín familiar en el campo, con taquitos paseados (como suelen llamarles), un rico chocolate y pan.  Pero igual de regocijante era el camino que recorríamos con las praderas verdes, el olor a tierra mojada  y  encontrar a múltiples familias que al igual que nosotros hacían del desayuno una fiesta.

Recuerdo que más de una persona me ha preguntado cómo es la vida en el campo y mi respuesta siempre ha sido “maravillosa”, por ello y todos  los recuerdo que llevo es que suelo llevar a mi hija a mi tierra, para que este en contacto con ella y aprenda a quererla como yo. 

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Sin nada que celebrar

Este 15 de septiembre, yo no tengo nada que celebrar….. México el país de la impunidad, donde las masas son manipuladas por las televisoras, donde las demandas sociales de los que se han atrevido a hablar son apagadas por la represión, donde los civiles que se han reunido para defenderse de la inseguridad han sido encarcelados por una serie de delitos achacados, donde impera la inseguridad, el hambre, la pobreza, extrema,el desempleo, donde el campesino es cada vez más pisoteado… donde no pasa nada.